Hace un mes aproximadamente hice una salida de domingo donde no era muy necesaria una gran planificación. Me comento mi amigo Mario que había quedado con un amigo suyo para subir al pico Estos, excelente mirador del valle de Benasque. Y ni corto ni perezoso le dije que podía contar con mi asistencia. Aunque el tiempo no iba a ser el mejor como se puede apreciar en las fotos ,la tarde anterior preparé el material necesario: polainas, crampones, pioles, bastón y kit de emergencia.
No hacia falta madrugar mucho y a eso de las 9 de la mañana iniciamos la marcha desde la carretera por la entrada al valle de Literola. Al principio con un camino sin problemas de viabilidad, o sea sin nieve, lo cual nos hizo poder llevar un ritmo rápido. En una hora más o menos llegamos a la cabaña de pastores donde nos pusimos las polainas porque la nieve ya tenia un grosor que lo aconsejaba.
Giramos en dirección sur y empezamos la subida al collado del Dalliu por la "directa" (Mario abría huella y le gusta). No tardamos mucho en llegar procurando no pisar en zonas de nieve acumulada, que las había y en la que te hundías hasta la rodilla, y el tiempo nos seguía respetando. Y así "chino chano" estábamos en el collado con vistas al valle de Estós,
Batisielles, Posets y todo lo visible, que no era poco. Solo un pequeño defecto: el viento era, digamoslo así ,fresquito tirando a frío. Como dicen que el frío conserva nosotros decidimos que queremos durar mucho y allí mismo nos tomamos un corto "refrigerio" y algo sólido que también le gusta al cuerpo.
Nos pusimos los crampones, que estaban deseando salir de su funda desde hace tiempo, y aunque parezca mentira ya parecíamos unos auténticos montañeros con pedigri. Una monada de arista, muy fotogénica, se interponía entre nosotros y la cumbre y sin mas dilaciones iniciamos su ascensión. Como dice el poema: a un lado Estos, al otro Literola y allí al frente Vallibierna. Los crampones hacían su función y el progreso era continuado y seguro y cuando nos quisimos dar cuenta habíamos hecho cumbre. En total 3 horas nos costó, la verdad es que había merecido la pena. Muchas veces había comentado sobre los atractivos que tenía este pico porque suponía que tenía una buena situación para ver diferentes vistas de los macizos de Posets y Maladetas y de más lejos, aunque en esta ocasión no fue posible por la climatología un poco adversa. Nos felicitamos y nos hicimos las fotos de rigor para la posteridad, al fin y al cabo nos lo habíamos merecido, y después de un ratito iniciamos el descenso.
Pasamos por el collado a recoger el material que habíamos dejado, y seguimos la bajada. Eso si, como hay que variar de vez en cuando, en vez de bajar por donde subimos, por la cabaña, bajamos recto por una
bonita y empinada pala de nieve. Era como si estuviéramos bajando de un 8.000, bueno menos dejemoslo en un 6.000, mucha nieve, pinitos, huellas de varios tipos, bueno venga un 4.000.
Con las paradas oportunas para mirar, comentar y quitarnos los crampones en 2 horitas estábamos de nuevo en el coche con la satisfacción del objetivo cumplido. Una duchita y una tarde de relax nos esperaba en casa.
Hasta la próxima.


