Una de las ventajas de vivir en los Pirineos es que en cualquier momento surge la oportunidad de hacer algo nuevo. El viernes pasado me encontré con mi amigo Josero y hablando del inclemente tiempo surgió algo positivo: debido a la gran cantidad de agua que bajaba había un tramo que normalmente no se navega pero que en estos momentos estaba en su punto.
Me comento que había un grupo de amigos que le habían reservado el sábado para navegar el tramo de Campo a Besians, 24 Km de río bravo y con momentos puntuales de grado 4. No pude resistirme y como me dijo que había un sitio libre no me lo pensé. La cita a las tres.
Llegué puntual y aunque por otros motivos hubo que esperar a las 4:30 y después de las nociones mínimas necesarias, sobretodo para los inexpertos, iniciamos el curso del río Ésera.
Casi 4 horas de diversión, esfuerzo, emoción y goce. Casi 4 horas disfrutando de un río que nos ofrecía saltos, rulos, trenes de olas, y corrientes muy rápidas. Pequeños descansos para relajar músculos, saltos desde 5 metros de altura, incluso un "rescate" a los de la balsa compañera de viaje que volcó en un momento determinado, en fin de todo un poco. Y con la adrenalina todavía en el cuerpo y un refrigerio que nos ofreció la empresa del canguro se dio por finalizada la jornada vespertina.

Si alguien quiere probar, le animo sin ninguna duda a que lo haga.
Se me olvidaba decir que como iba con tiempo suficiente me acerque a explorar brevemente un pequeño, pero por lo que vi, increíble valle que está afortunadamente virgen y del que hablaré en otra ocasión.


